Gran triunfo para los consumidores: La banca deberá devolver el dinero sustraído mediante ciberdelitos a sus clientes
Hasta ahora, los bancos alegaban que los clientes estafados cometían una «negligencia grave» para poder rechazar la devolución del dinero sustraído mediante diversas técnicas de ciberdelitos.
La banca y el resto de entidades financieras ya no tendrán excusas para rechazar la devolución del dinero sustraído a sus clientes mediante diversas técnicas de estafas online.
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ofrece algo de consuelo a las víctimas de ciberestafas y amenaza con abrir un nuevo frente judicial para el sector financiero. Ante la avalancha sin freno de todo tipo de ciberestafas, las entidades financieras habían desarrollado un discurso pasivo-agresivo, en el que se desentendían totalmente de cualquier error relacionado con la seguridad que ofrece la entidad para guardar los ahorros de sus clientes y, por otro lado, cargaban el 100% de la responsabilidad de los hecho sobre la víctima.
Es evidente que falta cultura general relacionada con el buen uso de la tecnología y que gran parte de la población se ha acostumbrado a usar el móvil para cualquier trámite sin pensar en los peligros reales que acechan en los entornos digitales, ya sea desde comprar un vestido en una tienda online que se promociona en Instagram, Facebook o cualquier otra red social, o bien porque has accedido a una plataforma fraudulenta de inversiones que se promociona en la parte inferior de una noticia en un periódico online.
Actualmente Euskadi supera los 28.000 ciberdelitos anuales. Es una cifra considerable y seguramente continúe aumentando durante los próximos años. Ante esta circunstancia, es evidente que socialmente hay que hacer un gran esfuerzo para concienciar y formar a la población en desarrollar unos hábitos de consumo online sostenibles, sobre todo, porque muchas veces ni el consumidor, ni los organismos de consumo, ni la propia policía tienen medios para verificar y perseguir los fraudes, estafas o ventas online problemáticas.
¿Qué reclamaciones son legítimas? ¿En qué circunstancias el banco debería devolverme el dinero?
Hay casos en los que una víctima ha recibido un enlace con una dirección casi idéntica a la del banco y cuya plataforma era un clon casi exacto de la original. Cuando el usuario ha intentado acceder al banco, el usuario y la contraseña se quedan guardadas, por lo que los estafadores pueden usarla pocos días después.
Normalmente suelen tardar unos días antes de ejecutar alguna operación, a modo de que el usuario no sospeche. También son frecuentes los SMS o las llamas haciéndose pasar por la entidad. Uno de los casos más notorios que tuvimos en ACUBI fue el de las llamadas fraudulentas. Se hacían pasar por la entidad bancaria del estafado y su teléfono detectaba la llamada como si fuese realmente el banco, por si fuera poco, además la música de espera y las voces automáticas del comienzo también eran iguales a las del banco.
Ante este tipo de situaciones, por fin hay directrices claras desde TJUE que deben ser de lectura obligatoria por el Derecho Español. No obstante, aún quedan un gran número de casos que no están tan claros, ya que no todas las estafas son tan evidentes.
Desde ACUBI hemos detectado un gran número de estafas y pagos no autorizados con tarjetas de débito o crédito vinculadas al servicio de pago Google Pay, que permite pagos directamente utilizando el teléfono móvil. Lo sorprende es observar como se han hecho un gran número de pagos desde dispositivos móviles que no son propiedad de sus usuarios. De alguna forma, los estafadores logran hacerse con las claves de acceso a la banca online, dan de alta tarjetas o bien, vinculan una de las existentes a un terminal diferente al de la víctima.
Ante esta situación, los bancos atribuyen el 100% de responsabilidad al cliente, ignorando todas las señales de posible ciberataque o hackeo, alegando que cada cliente es responsable de las buenas prácticas y custodia de sus claves.
El problma principal de este argumento es que el banco no puedo garantizar el bloqueo sistemático de cualquier actividad que suceda desde un dispositivo diferente al principal, ya que un usuario podría cambiar varias veces de teléfono, por ejemplo. Bien es cierto que, en el momento en el que un tercero supiera las claves de acceso, podría perfectamente vincular otro dispositivo y utilizarlo sin problema hasta que el usuario principal lo detectase y cambiase las claves y todas las tarjetas.
Hay situaciones en las que el usuario ha sido hackeado a través de alguna Wi-fi pública, virus, app troyana o cualquier enlace extraño que ha clicado sin querer. Las formas en las que los ciberdelincuentes pueden acceder a los dispositivos móviles son realmente variadas y van evolucionando con el tiempo.
Si has tenido alguna situación similar y quieres consejo, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

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